¿Estamos cerca de la longitudinalidad ideal en Atención Primaria? A mi juicio, en absoluto.
He leído hace poco unas interesantes reflexiones en el blog de Rafael Olalde, un médico de familia bilbaíno, sobre la longitudinalidad de la asistencia y como lleva prestando atención a sus pacientes desde hace más de 37 años. Sin duda, es digno de elogio y más en los tiempos actuales.
Convendría diferenciar entre continuidad y longitudinalidad, antes de nada. La longitudinalidad es el
seguimiento de los distintos problemas de
salud de un paciente por el mismo médico. Por continuidad, en cambio, nos referimos a la concatenación de
eventos de atención de un problema de salud concreto. Continuidad es ligar todos los eventos de
atención a un problema de salud determinado, tanto en el tiempo
(desde el inicio hasta el final) como en el espacio (en todos los
niveles del sistema sanitario, en todos los lugares).
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| Homenaje al médico rural |
Dicho lo anterior, me interesaría aportar mi visión sobre la longitudinalidad en los centros de salud, especialmente urbanos y periurbanos, dado que este es un asunto que, desde que inicié mi quehacer profesional como médico de familia en 1988, siempre me ha producido una cierta perplejidad por la incongruencia existente entre lo que se predica y lo que se practica.
