Documental Seis Minutos

domingo, 20 de diciembre de 2015

Continuidad y longitudinalidad en Atención Primaria

¿Estamos cerca de la longitudinalidad ideal en Atención Primaria? A mi juicio, en absoluto.


He leído hace poco unas interesantes reflexiones en el blog de Rafael Olalde, un médico de familia bilbaíno, sobre la longitudinalidad de la asistencia y como lleva prestando atención a sus pacientes desde hace más de 37 años. Sin duda, es digno de elogio y más en los tiempos actuales. 

Convendría diferenciar entre continuidad y longitudinalidad, antes de nada. La longitudinalidad es el seguimiento de los distintos problemas de salud de un paciente por el mismo médico. Por continuidad, en cambio, nos referimos a la concatenación de eventos de atención de un problema de salud concreto. Continuidad es ligar todos los eventos de atención a un problema de salud determinado, tanto en el tiempo (desde el inicio hasta el final) como en el espacio (en todos los niveles del sistema sanitario, en todos los lugares).

Homenaje al médico rural



Dicho lo anterior, me interesaría aportar mi visión sobre la longitudinalidad en los centros de salud, especialmente urbanos y periurbanos, dado que este es un asunto que, desde que inicié mi quehacer profesional como médico de familia en 1988, siempre me ha producido una cierta perplejidad por la incongruencia existente entre lo que se predica y lo que se practica.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Des-Enfermando

Se trata de una reciente iniciativa de comunicación para la salud muy interesante, promovida por Fernando Fabiani Rodríguez que, además de ser un magnífico médico de familia, tiene una extraordinaria capacidad comunicativa y eso se puede apreciar en este vídeo.


Esta iniciativa va en la línea de hacer frente a mensajes publicitarios relacionados con la promoción de la salud que, paradójicamente, pueden conseguir lo contrario de lo que propugnan.

martes, 8 de diciembre de 2015

Unos vienen mucho al médico y otros poco o nada

Desde muy joven, incluso antes de ser médico, el asunto de la frecuentación médica es un tema que siempre me ha llamado la atención. Todos conocemos en nuestras familias a personas que, incluso sin tener problemas de salud importantes, van a menudo a la consulta de su médico y, al mismo tiempo, otros que tienen que estar, literalmente, muriéndose para aceptar ayuda médica

Decir la verdad

Decir la verdad no siempre es fácil. 


A los médicos, especialmente los más jóvenes, les suele resultar muy difícil comunicar, por ejemplo, malas noticias. Les recomiendo que siempre respeten el deseo del paciente pero para conocer dicho deseo hay que, primero, explorar el nivel de información previo del paciente y de su familia así como la capacidad de aceptación. 

¡Doctor, algo tiene que haber!

Recuerdo una guardia de centro de salud del pasado verano en la que acudí a un domicilio para confirmar el fallecimiento de una mujer. Tenía poco más de 40 años y padecía una enfermedad neurológica, actualmente incurable: la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). No llegaba a los dos años de evolución desde el inicio del diagnóstico y, tristemente, dejó este mundo, su familia, sus amigos. Al verla, se me venían a la mente muchas situaciones en las que los pacientes y sus familiares, ante problemas de salud incluso banales, le dicen a uno que algo tiene que haber.